Tengo miedo de acabarme la vida de un trago
De que la luz al final del pasillo se apague
De que mis pies al pisar no dejen más huella
De que al gritar no salga nada,
más que el silencio de un aullido mudo
Al partir queda todo atrás
Y cuando vuelvo la cabeza
veo que el camino andado,
es tan indiferente
que no siento haberlo cruzado